En el largo caminar de los hermanos maristas por el mundo, llevando la buena nueva y educación a niños y jóvenes, se detienen en el sur de Colombia para trabajar los ideales de Marcelino Champagnat, atentos a las necesidades de la comunidad se instalan en Pupiales donde imparte sus conocimientos desde las aulas de la escuela estatal “Niño Jesús de Praga” desde 1907 hasta julio de 1950, retiro obligado porque el municipio no atendió la petición de los hermanos de acondicionar y arreglar la planta física.

En Ipiales el señor Heliodoro Belalcazar enterado de lo ocurrido alertó a otros padres de familia para evitar que los hermanos salieran de la región, y con un selecto grupo de personalidades extendieron la invitación a los hermanos a radicarse en Ipiales, donde es de resaltar el gran espíritu de generosidad y altruismo de la señora Ruperta Zambrano viuda de Luna; quien entrega en donación las escrituras de una casa al provincial Hno. Francisco Regis para que allí inicien sus labores educativas, y con este noble gesto se declara en acta la fundación del entonces Instituto Luna Zambrano, el 8 de septiembre de 1950. Desde aquel día los hermanos: Samuel Roberto como Superior, Clemente Eliseio, Emilio, Tito y Eduardo Rangel, se lanzan en difícil y abnegada tarea de educar a las nuevas generaciones con verdadera vocación y profundo carisma marista, fieles al legado de san Marcelino Champagnat.

En poco tiempo el número de estudiantes aumenta, el prestigio de buen colegio crece y se ve la necesidad de pensar en otras instalaciones. El Hno. Tito es el encargado de ésta tarea y obtiene buenos resultados: consigue el terreno apropiado. En 1953 la Comunidad compra el terreno denominado “Los Lirios”, se inicia la construcción con ayuda de la asociación de padres de familia del instituto y la valiosa colaboración del Hno. Jesús Ordoñez.

En octubre de 1961 se traslada el Instituto Luna Zambrano a las nuevas instalaciones con el nombre de “Colegio Champagnat”, Hoy, “Institución Educativa Champagnat”, dónde después de 62 años de fundada se levanta firme y segura aceptando con responsabilidad los nuevos retos de la educación, manteniendo vivo el sueño de Champagnat, formando “Buenos cristianos y buenos ciudadanos.”

Por:
Ricardo Alfredo Coral B.
Bibliotecario

Galeria Fotográfica